La tercera edad se asocia con una época de descanso y oportunidades para hacer cosas que quedaron pendientes mientras la persona desarrollaba su trabajo o criaba a los hijos.

Sin embargo, el proceso de envejecimiento va asociado en muchos casos a trastornos médicos (además de cambios físicos como la perdida de audición o de vista), perdidas entre los amigos y seres queridos, inactividad por falta de adaptación a la jubilación o sentirse una carga para las personas del entorno más cercano. Todo ello supone una gran carga emocional que provoca tristeza, ansiedad, baja autoestima y soledad que conducen al aislamiento social y la apatía.

En terapía será necesario tratar todos estos sintomas negativos, así como trabajar las herramientas necesarias para hacerlos desaparecer e incrementar la sensación de autoeficacia de la persona.