Los problemas de sexualidad son muy importantes para la salud. Más de la mitad de las mujeres y un 20% de los hombres reconocen no sentirse satisfechos en su vida sexual.

La sexualidad sana se basa en:

– La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva en base a la ética personal y social.

– Ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza y culpabilidad, de creencias infundadas y de cualquier otro factor psicológico que entorpezca las relaciones sexuales.

– La ausencia de trastornos físicos, enfermedades o deficiencias que perjudiquen la actividad sexual.

Es fundamental trabajar en la Terapia Sexual las Actitudes, producto de la relación entre los prejuicios y el afecto asociado a los mismos. Es necesario trabajar el nivel cognitivo, el afectivo y el conductual aclarando el entramado de pensamientos, sentimientos y actitudes que interactúan para producir la Disfunción Sexual, afectando así a la pareja.